De pateras, de pobres y de ricos…

Los que vienen en pateras huyen de la pobreza a que son sometidos en sus países de origen para la sustracción de materias primas, provocando guerras y lo que haga falta, con tal de obtener beneficios para los señores accionistas. Y de paso crean el negocio de las armas y el de la caridad. Todo este latrocinio canalla lo hacen las multinacionales, muchas de ellas españolas, con la connivencia del Capital Financiero Internacional y el consentimiento de todos los países que se benefician de ello. 

Así que los «paises ricos», en realidad, son «países ladrones» y los «países pobres» son países saqueados.

No sé qué extraña razón nos hace pensar que los niños nacidos en un país saqueado tienen menos derecho a vivir -y con esto hablo de alimento, casa, educación, salud, energía y comunicaciones- que el resto de la humanidad. 

Vayamos a la «pobreza nacional».

La automatización y la tecnología están consiguiendo que se aumente la producción de riqueza con cada vez menos necesidad de esfuerzo humano, lo que significa que los tiempos en los que era necesario que todos trabajáramos para que hubiera suficientes recursos para todos, han terminado. Aquella realidad forma parte del pasado. Esto hace que cada vez haya menos empleo, hasta que desaparezca. ¿Y cómo vamos a repartir la riqueza entonces? No se publica, pero muchos jóvenes se están suicidando porque no ven futuro posible con las reglas del juego que impone este sistema cruel.

Aún después de lo hasta aquí argumentado, si aún queda alguien pensando que «hay que producir» para tener derechos, diré que cada vez que alguien abre su teléfono móvil está creando datos para las empresas de comunicación, como Google, Amazon, Facebook, etc. Es una riqueza que cada usuario  produce constantemente y de la que no obtiene ninguna contraprestación. Y todos » trabajamos» de la mañana a la noche para los gigantes de Internet. 

Si la objeción es que «no se contribuye», está claro que cada vez que alguien compra pan, papel, o un bolígrafo, está pagando el IVA, y lo paga igual el rico que el pobre. 

Entonces,  una asignación Individual, Incondicional, Universal y Suficiente, esto es, Renta Básica Universal e Incondicional, no sólo es un nuevo modo de reparto de la riqueza a la que todo ser humano tiene derecho, sino un inicio hacia un mundo en el que de verdad empiece a existir el respeto a la dignidad que cada persona tiene desde el momento en que nace. No se trata de caridad, se trata de que todos tengamos lo que es nuestro por derecho, como legítimos herederos del conocimiento acumulado en la Historia de la Humanidad. 

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